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jueves, 13 de agosto de 2015

Las 2 leyes de Dios Es fácil confundir la Ley moral con la ley ritual o ceremonial. Pero la Biblia hace una clara diferencia entre los dos sistemas de leyes. Bastará con que dediquemos un poco de tiempo al estudio y la reflexión sobre este tema maravilloso y vital para nuestra salvación, para ver la distinción. Inmediatamente, después de la caída de Adán y Eva en el pecado, -recordemos que pecado es transgresión de la Ley moral, los Diez Mandamientos- ellos se cosieron, a modo de vestidos, delantales de hojas de higuera para cubrir su desnudez (Gén. 3:7). Es decir, su pecado había provocado la perdida de su santidad, por lo que ahora sintieron que su conciencia les acusaba y quisieron “cubrir” su falta con una cobertura tan precaria y frágil como un delantal de hojas de higuera. En este contexto, el Señor les enseñó una lección importantísima, que afectaría a su vida futura y a la de sus descendientes. Esta lección encerraba el fundamento de su restauración que tenían que aceptar y respetar, guardarlo celosamente y transmitirlo a sus hijos: su salvación no podía verificarse sino a través de la muerte del inmaculado Hijo de Dios. Esta muerte expiatoria fue prefigurada en esos momentos por el sacrifico de sendos corderos, de los cuales el Señor tomó su piel para hacer las túnicas con las que cubrió a Adán y Eva (Gén. 3:21). Esas túnicas representaban el ropaje de la justicia de Cristo. «Un delantal de hojas de higuera nunca cubrirá nuestra desnudez. El pecado debe ser quitado y el ropaje de la justicia de Cristo debe cubrir al transgresor de la Ley de Dios. Entonces, al mirar el Señor al pecador creyente, ve, no las hojas de higuera que lo cubren sino el manto de justicia de Cristo, que es la perfecta obediencia a la ley de Jehová. El hombre ha cubierto su desnudez no bajo una cobertura de hojas de higuera, sino bajo el manto de la justicia de Cristo» (AO, 376). El sistema de sacrificios, pues, tiene su origen en el Edén y se establece después de la caída de Adán y Eva en el pecado. Este es el principio de la ley ritual, que se irá desarrollando y tomando cuerpo a medida que el Señor introduzca nuevos elementos educativos y pedagógicos a fin de hacerla más comprensible y útil a su propósito de mostrar al pecador que la paga del pecado es la muerte, pero el regalo de Dios a través de la muerte expiatoria de Cristo, es la vida eterna (Rom. 6:23). Adán aleccionó a sus hijos fielmente a fin de que buscasen en el sacrificio del cordero la reconciliación con Dios cada vez que transgredían algún mandamiento; por eso Caín y Abel presentaban ofrendas a Dios. Pero la historia sagrada nos muestra que Caín no quiso presentar el cordero en su ofrenda expiatoria, sino que ofrendó del fruto de la tierra. A los ojos de los hombres esta ofrenda es más agradable, pero ella no representa simbólicamente el sacrificio de Cristo, por eso Dios no la aceptó, sin embargo aceptó la de Abel, en la que sí que hubo una víctima propiciatoria por el pecado (Gén. 4:2-5). El apóstol Pablo, al recordar este evento, nos dice que Abel, por la fe “ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella” (Heb. 11:4). Será Moisés, el gran legislador, quien recopiló por escrito todas las regulaciones y ordenanzas relativas a los sacrificios expiatorios que apuntaban a Cristo y todo lo concerniente a ceremonias, ritos y fiestas que debían celebrar los hebreos (Deut. 31:24). Nehemías hace mención a este cuerpo de leyes y los llama “mandamientos y estatutos”, pero no se refiere al Decálogo (Neh. 9:14), porque éste fue escrito por el dedo de Dios y la ley ritual fue escrita por Moisés, por orden de Dios, que es diferente. Como prueba, en el libro de Hechos se tilda a la ley ritual como “ley de Moisés” (Hech. 15:5). Noé y Abraham conocían bien la diferencia. Ambos tenían la costumbre de presentar a Dios ofrendas por el pecado (Gén. 8:20; 13:18) y ambos sabían que estos actos eran el resultado de haber violado la Ley de Dios. Finalidad de la ley ritual. La finalidad de la ley ritual es bien clara, fue creada para servir de ayo -guía- al pecador, cuya atención debía ser dirigida a Cristo y su sacrificio expiatorio (Gál. 3:24-25). De no haber pecado Adán, no hubiese hecho falta que Cristo muriera, por eso dice Pablo que la ley ritual fue “añadida” por causa del pecado (Gál. 3:19). Añadir significa incorporar una cosa a otra, o acrecentar o ampliar, lo cual indica que la ley ritual vino a añadirse a la Ley de Dios, pero no con carácter indefinido, sino “hasta que viniese la simiente”, es decir Cristo (Gál. 3:19). La preposición “hasta” indica que la ley ritual tiene una duración limitada, en contraposición a la Ley de Dios que es eterna. Resumiendo, la ley ritual prefiguraba a Cristo y su muerte expiatoria, y de modo más amplio, su obra intercesora en el cielo, después de su muerte y resurrección (Heb. 9:9-10, 22; 8:1-7). Razones para la abolición de la ley ritual. Como hemos venido diciendo hasta aquí, la ley ritual era de carácter temporal como lo demuestra de forma clara los siguientes hechos: Fue escrita en un libro –la base utilizada era generalmente pergamino, papiro u otros materiales que se podían corromper con facilidad- (Deut. 31:24), sin embargo la Ley de Dios fue escrita en tablas de piedra –símbolo de perpetuidad- (Ex. 31:18). La ley ritual fue colocada al lado del arca (Deut. 31:25-26), la Ley de Dios fue colocada dentro del arca (Ex. 40:20). Estaba predicha la abolición de la ley ritual con la muerte de Cristo (Dan. 9:27; Col. 2:14-17); como señal el velo del templo se rasgó de arriba a bajo (Mat. 27:50-51). La ley moral o los Diez Mandamientos nunca serán abolidos porque son la base del trono de Dios. El apóstol Pablo, después de la muerte de Cristo, si hubiese estado la Ley de Dios abolida, no hubiese enseñado jamás a nadie que lo que realmente importa, no es la ceremonia o el ritual externo, sino “el guardar los mandamientos de Dios” (1 Cor. 7:19). «Muchos confunden estos dos sistemas y se valen de los textos que hablan de la ley ceremonial para tratar de probar que la ley moral fue abolida; pero esto es pervertir las Escrituras. La distinción entre los dos sistemas es clara. El sistema ceremonial se componía de símbolos que señalaban a Cristo, su sacrificio y su sacerdocio. Esta ley ritual, con sus sacrificios y ordenanzas, debían los hebreos seguirla hasta que el símbolo se cumpliera en la realidad de la muerte de Cristo, Cordero de Dios que quita los pecados del mundo. Entonces debían cesar todas las ofrendas de sacrificio. Tal es la ley que Cristo quitó de en medio y clavó en la cruz» (PP, 380). La ley ritual I. La ley ritual se establece después del pecado 1. Ley ritual: establecida por Dios en el Edén Gén. 3:21. 2. La paga del pecado es la muerte Rom. 6:23. 3. Adán enseñó a sus hijos a ofrecer sacrificios Gén. 4:2-5. 4. Ofrenda de Abel: figura de la muerte de Cristo Deut. 31:24 . 5. La comienza a escribir Moisés Deut. 31:24. 6. Era diferente a la ley moral Neh. 9:14. 7. Llamada también ley de Moisés Hech. 15:5. 8. Noé y Abraham conocían la ley ritual Gén. 8:20;13:18. II. Finalidad de la ley ritual 1. Era un ayo o pedagogo hacia Cristo Gál. 3:24-25. 2. Fue añadida por causa del pecado Gál. 3:19. 3. El «hasta» denota que era temporal Gál. 3:19. 4. Era una sombra del tiempo presente Heb. 9:9-10. 5. Prefiguraba a Cristo y su obra en el cielo Heb. 8:1-7. 6. Así se perdonaba al pecador Heb. 9:22. III. Razones para la abolición de la ley ritual 1. Fue escrita en un libro Deut. 31:24. 2. Fue colocada al lado del arca Deut. 31:25-26. 3. Estaba predicha su abolición Dan. 9:27. 4. Al morir Jesús termina la ley ritual Col. 2:14-17. 5. Se desgarra el velo del templo como señal Mat. 27:50-51. 6. Ley ritual abolida, Ley moral vigente 1 Cor. 7:19. Diferencias claves entre la ley de Dios y la ley ritual: Ley ritual Ley de Dios Ley de Moisés (Luc. 2:22). Ley de Jehová (Isa. 5:24). Ordenanzas (Efes. 2:15). Ley real (Sant. 2:8). Escrita en un libro (Deut. 31:24). Escrita en tablas de piedra (Ex. 31:18). Escrita por Moisés (2 Crón. 35:12). Escrita por Dios (Ex. 31:18). Puesta al lado del arca (Deut. 31:26). Colocada dentro (Ex. 40:20). Abolida en la cruz (Efes. 2:15). Es eterna (Luc. 16:17). Añadida por el pecado (Gál. 3:19). Señala el pecado (Rom. 7:7). Nos es contraria (Col. 2:14). No es gravosa (1 Jn. 5:3). No juzga a nadie (Col. 2:14-16). Juzga a todos (Sant. 2:10-12). Es carnal (Heb. 7:16). Es espiritual (Rom. 7:14). No perfeccionó nada (Heb. 7:19). Es perfecta (Sal. 19:7). Y santificad mis sábados, y sean por señal entre mí y vosotros, para que sepáis que yo soy Jehová vuestro Dios. Ezeq. 20:20